Escrita colaborativamente por Magdalena Roa, Vanina Ugalde, Marianela Gervasoni y Agustina Fittipaldi
El pasado sábado 20 de octubre, con 20 estudiantes de tercer año del turno mañana y tarde compartimos una jornada en la quinta donde se desarrolla el proyecto “Re-encuentro”, un espacio para trabajar con adolescentes del barrio atravesados por cuestiones de consumo y vulnerabilidad social. Fueron acompañados por las profesoras Agustina Fittipaldi, Marianela Gervasoni y Luz Nush, y por Magdalena Roa y Vanina Ugalde del equipo directivo.
La propuesta surge del trabajo realizado en el espacio de Construcción de la Ciudadanía y de tutoría en consonancia con el Proyecto Institucional del Colegio que pone el acento en la formación en valores y el Aprendizaje en Servicio como forma de enriquecernos en la interacción con otros.
Alrededor de las cuatro de la tarde nos fuimos convocando en el lugar y Facundo, Carlos, Emanuel, Marisol, Loana, Mariela y Cristian nos estaban esperando para darnos una cálida la bienvenida. Dejamos la comida para la merienda y nos acomodamos en el living dispuestos a escuchar lo que Facundo (16) y Carlos (17) querían contarnos, eso que queríamos saber: el contexto en el que han crecido; sus historias; sus familias; sus miedos; sus sueños y anhelos; su relación con las drogas, con el delito, con ese espacio, con esa familia y la Iglesia, y las formas que van encontrando para construir su proyecto de vida.
Después de más de una hora y media de escucha atenta y emotiva, compartimos la merienda y después se armó en el patio un partido de voley en el que no hubo ellos y nosotros, sino que fuimos parte de un nosotros. Tenemos así la posibilidad de re-encontrarnos, no sólo con ellos, sino con nosotros mismos. “Nos gustó mucho, nos sentimos a gusto por tanto respeto hacia nosotros, y por compartir juegos con los chicos del colegio. Sentimos emoción al abrir el corazón por primera vez a tantos chicos sacando los fantasmas previos que teníamos de cómo sería la entrevista. Estamos contentos por la experiencia de compartir nuestra vivencia para ayudar a otros”, expresaron Facu y Carlitos, jóvenes que viven en la quinta.
Por otro lado, Lourdes de 3ro B comentó: “Me sorprendió que los chicos se abrieran tanto a contarnos su historia a nosotros que éramos desconocidos para ellos. No sólo ellos hablaron, también nosotros pudimos dar nuestra opinión y compartir un momento siendo UN solo grupo”. En consonancia con Juan de 3ro A quien expresó que pudo conocer otra realidad sorprendiéndole gratamente lo bien que hablaban Facu y Carlitos.

Entendemos que en la sociedad contemporánea conviven una pluralidad de pensamientos, criterios, opiniones y formas de acción que se visualizan en problemas, nudos, cuestiones que atraviesan a los diferentes grupos sociales. Este escenario es una clara invitación a participar del proceso de construcción de una nueva ciudadanía donde se contribuya, desde la escuela, a formar ciudadanos que puedan, al mismo tiempo, desarrollarse como personas autónomas, como seres productivos y como integrantes activos de diversos colectivos sociales asumiendo actitudes y valores propios de las sociedades democráticas. La ciudadanía se aprende a través de su ejercicio efectivo.
La posibilidad de poner en juego los valores aprehendidos en todos los años de escolaridad cobra especial forma hacia el final del ciclo básico, en tercer año, en el que realizamos acercamientos concretos a instituciones donde nos proponemos compartir tiempo con un otro, y enriquecernos de la experiencia.
En ciclos lectivos anteriores hemos participado en actividades junto a Pajaritos de la calle; nos hemos sumado al Proyecto que “Qué lindo vivir en Villa Gaucho” junto a los vecinos del Barrio de la mano del matrimonio Matos, papás del Colegio; y hemos ido al centro de día María Auxiliadora al que asisten adultos mayores. En dichas oportunidades compartimos alguna jornada jugando, cocinando, haciendo manualidades, en las instalaciones de Pajaritos y en el Colegio, con los chicos que allí asisten; se trabajó junto a los vecinos y los referentes de la Iglesia del barrio para dignificar el lugar en el que viven, mejorar sus casas y el espacio que habitan; se compartieron tardes con los abuelos pintando mandalas, cantando y compartiendo la merienda, respectivamente.
Este año, a partir de la unidad temática “Participación”, convocamos a que los estudiantes compartan sus propias experiencias relacionadas al trabajo para un otro, o, con un otro con quien conviven en la ciudad. De allí, entre otras, surge la propuesta de Zamuel Matos, alumno de tercero A, quien a través de su familia, nos invita a concurrir a la Quinta para compartir experiencias con los chicos que allí viven. Convocamos nuevamente al matrimonio Matos a brindar una charla en el colegio para dar testimonio del trabajo social que desarrollan y para que nos cuenten de primera mano el recorrido realizado hasta alcanzar este proyecto.
A partir de allí, el interés de los alumnos aumentó. Durante las clases, para organizar la intervención, pensamos juntos preguntas que haríamos a los jóvenes entrevistados. Y luego de coordinar fecha y horarios, pudimos acercarnos a la quinta.
Con las sensaciones de la experiencia vivida y el relato compartido nos animamos a pensar en otros encuentros posibles. Delineamos futuras actividades que nos involucran de forma conjunta en acciones cotidianas como compartir un almuerzo y otras que nos permitan poner manos a la obra como el inicio de una huerta conjunta.
Esta es la escuela que queremos construir, una escuela que promueva experiencias en las que, tomando las palabras de Cristian Matos, “podamos salir de nuestro metro cuadrado y dejemos entrar al otro en nuestro propio metro cuadrado”, convencidos de que luego de estas vivencias no hay palabras que alcancen para dar cuenta de ellas.