Por Chiara Giacomelli
Rota, solita y sin vida
La encontraron en el fondo de un paredón
Y nosotros sentados, sin poder hacer nada
La penamos desde el día que desapareció.
¿Por qué siempre es una niña?
¿Por qué siempre es una mujer?
¿Cuántos más tenemos que lamentar?,
¿Para qué su sangre deje de correr ?
El domingo por la tarde, Sheila Alejandra Ayala salió a jugar en la puerta de su casa del barrio de Trujui, en la localidad de San Miguel. Esa fue la última vez que la vieron. A partir de ese momento fueron cuatro días de una búsqueda desesperada que incluyó perros, agentes de Gendarmería, de la Policía Bonaerense y hasta drones. La pequeña fue encontrada en una vivienda cercana a su domicilio: su cuerpo estaba dentro de una bolsa de plástico, tapada con un colchón, en medio de una pared y una medianera. Los tíos confesaron el crimen y los investigadores creen que, por las marcas que tiene en su cuello, fue ahorcada. Este poema fue escrito por una alumna de 5to año de la secundaria en el Taller de creación literaria que tuvo lugar en el Encuentro de Comunicación Punto Medio, organizado en el Colegio Ayres del Cerro.