Por Mariana Bourdette
El 13 de mayo el espectáculo musical Sin TAPujos se presentó en el Teatro La Confraternidad a las 20 horas. El elenco está actualmente integrado por 12 mujeres, entre ellas la alumna de 6to. año del Colegio Ayres del Cerro, Abril Ramos. Hace ya tres años que la obra teatral hace oír su juego de palabras: sin tapujos, sin disfraces, sin reserva, sin fingimiento. Manifestando a través del arte todo aquello que no muchos se cuestionan y casi nadie se anima a decir.
La noche estaba fresca, agregaron sillas extra en el teatro, las artistas aparecieron con el pelo tirante, los vestidos largos almidonados color pastel, los labios perfectamente pintados y los zapatos de tap calzados. La obra consta de diversas coreografías, canciones, escenas y dos monólogos (uno interpretado por Yanina López y el segundo por Guillermina Fernández). Todas las protagonistas mostraron pasión por lo que hacen, cada paso, cada palabra y cada gesto. Tratar temas como los estereotipos y violencia de género, el rol de la mujer en la sociedad a través del tiempo, el papel de los medios, acoso, abuso, sexualización, cosificación de la mujer, entre muchísimos otros aspectos, no es tarea fácil. Desde niñas hasta mujeres expresaron un mensaje casi metafórico e implícito en el vestuario, la danza, la voz y el arte.

“La obra habla sobre los feminismos. En plural porque hay distintos formatos de ser mujer, niña o joven. Eso es algo en lo que estaría bueno profundizar, si bien entiendo que la obra se extendería quizá demasiado. La clase y las etnias no están totalmente representadas, hay cierta estigmatización de la mujer de clase alta, el albañil acosador, que por más que pase, no es siempre así. También podría incluirse algo de redes sociales y grooming. Rescato la escena de las telas y del lobo feroz. Sería fantástico poder presentarla en las escuelas, si bien los preceptores tratamos de incluir los temas de género y sexualidad, ESI y etnicidad, la obra puede acercarse mucho más a los adolescentes y ayudarlos a reflexionar sobre la actual heteronorma y binarismo hegemónico, además de la existencia de los diversos feminismos”, señaló Luciano Agüero, preceptor del colegio, quién ha asistido a más de cinco presentaciones.
Cada escena tiene su magia, su importancia y trascendencia. Si bien es una temática que puede extenderse muchísimo más, cada aspecto tratado se muestra de manera que queden puntas de reflexión para que el público siga pensando y analizando.
Resulta ser una obra teatral ideal para la deconstrucción de la realidad actual, acarreada desde hace siglos y cimentada muchísimo tiempo atrás, condicionada por distintos contextos socio-culturales. Nos ayuda a cuestionarnos, a repensarnos y hablar sin tapujos.