Un viaje en la Fragata Sarmiento

Por Rocío Boyer

Mi bisabuelo nació un 17 de abril de 1905, la madre era soltera y él nunca conoció a su papá. En esa época era muy difícil o la sociedad no aceptaba que una mujer tuviera un hijo de soltera, se mantenía medio escondido ese hijo. Vivían en un campo cercano a Gardey. Él hizo el primario hasta los 13 ó 14 años, luego empezó con actividades rurales ayudando a la familia. En esa época se trabaja andando a caballo llevando hacienda de un lugar a otro, se llama ser resero. Desde chico le tocaba trabajar.

Mi bisabuelo era una persona bondadosa con la gente del pueblo, era muy servicial con las personas cuando no tenían dinero para comprar mercadería. Le gustaba ayudar a personas que estaban en situación de calle, dando un abrigo, un plato de comida tanto a él como a mi bisabuela.

Mi bisabuelo vestido como marinero

A sus 22 años le tocó hacer el servicio militar en la marina que tuvo lugar en Bahía Blanca. Ahí fue cuando salió favorecido para ir de viaje con la Fragata Sarmiento. En el puerto de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1927, Pablo Enrique Boyer, zarpó en la Fragata Sarmiento recorriendo distintos puertos del mundo, el viaje duró alrededor de 9 meses y volvieron en enero de 1928.

Él siempre contaba anécdotas de ese viaje a sus nietos. También les traía recuerdos de su viaje por el mundo como por ejemplo un elefantito de marfil muy chiquito que es como un colgante que él compró en un puerto de África. También les trajo un juego de té de Japón.

En los distintos puertos estuvieron varados o para recarga de provisiones que necesitaban para que la fragata funcionara. En otros puertos paraban 3 o 4 días y visitaban el lugar.

En alguna otra ocasión tuvieron complicaciones con la Fragata ya que debido a las tormentas tenían que reducir la velocidad para poder llegar, en pleno mar tuvieron bastantes acontecimientos.

Dentro del proceso de lo que fue el viaje era también un viaje de estudio o de oficio, no solamente para los conscriptos como fue el caso de mi bisabuelo, sino también para las personas con más cargo jerárquico de la marina. Después al finalizar el viaje, cuando partieron de Brasil hasta Buenos Aires con alrededor de 20 días, tenían que dar un examen. No era un viaje de placer si no era un viaje de aprendizaje donde había distintos tipos de profesores o les enseñaban música, teatro, oficios dentro de lo que se podía hacer.

Mi bisabuelo en 1927

En vacaciones de invierno del año 2017 fui a Buenos Aires con mi papá y mi hermano, recorriendo la ciudad fuimos a Puerto Madero. Ahí se encontraba la Fragata Sarmiento y subimos al barco ya que era un museo porque actualmente no se usa.

90 años después recorrí la Fragata, estando en ese lugar sentí mucha tristeza ya que no lo llegué a conocer a mi bisabuelo para preguntarle más cosas de su viaje. Si hoy estuviera acá le preguntaría anécdotas de él en la Fragata y que sentía en ese momento.