Mi abuelo, “El muerto Fernández”

Por Camila Pantuso

Parecía una noche como cualquier otra. Mi abuelo Arturo Ramón Fernández desempeñaba su rol como Jefe de Guardia en la guarnición militar de Azul (Avenida General Güemes 65), una de las mayores y más poderosas del país: sede del Regimiento de Caballería de Tanques 10 Húsares de Pueyrredón y del Grupo de Artillería Blindado 1 Coronel Martiniano Chilavert. Corría el año 1974. Era un 18 de enero.

El Servicio de Inteligencia del Ejército había sido notificado de posibles ataques sin saber puntualmente dónde. Se le informó al Comandante General del Ejército que se planeaba por parte de los montoneros atacar a tres unidades militares y un arsenal. Debido a estos antecedentes, el Comandante en Jefe impartió órdenes por mensaje secreto a todas las unidades cercanas al Regimiento de tanques 8 con asiento en Magdalena, Regimiento de la Tablada, Arsenal Esteban de Luca (Monte Chingolo) y Regimiento de Caballería 10 en Azul. Todos en la Provincia de Buenos Aires.

Arturo se dio cuenta de que esa noche no sería habitual. Se les había pedido que extremaran las medidas de seguridad. Que durante el horario nocturno no entrara nadie bajo ningún pretexto. Y que el edificio de la guardia debía permanecer sin luces interiores desde las 20.00 hasta las 06.00 horas (horario en el que Arturo, Sargento Ayudante, se hacía cargo de la guardia).

A causa de esto, él, junto al Oficial de Guardia, habían planificado previamente el lugar dónde se desplazarían a partir de las 20.00 horas como estaba ordenado.

Luego de asignar los puestos, Arturo Fernández se ubicó a unos 200 metros de la guardia junto a los escuadrones en dirección norte y mirando la entrada del Regimiento con 4 soldados junto a él, uno de ellos a cargo de una ametralladora apuntando la entrada.

Esa misma noche de viernes, alrededor de las 23.00 horas, un grupo de aproximadamente 40 montoneros pertenecientes a la organización guerrillera del Ejército Revolucionario del Pueblo “Héroes de Trelew”, entraron disfrazados con el uniforme de soldado a pie y en línea por las vías del ferrocarril. La mitad pasó por entre los alambrados que delimitaban el perímetro y se dirigió en silencio hacia la herrería. El resto, denominados “Grupo Secuestro” continuó hasta llegar a pocos metros de la casa del Jefe de Regimiento de Caballería.

Exactamente eran las 00.40 horas del día sábado 19 de enero de 1974, cuando comenzó el asalto. Coparon la vivienda del Coronel Camilo Arturo Gay, su esposa e hija y los sacaron a golpes y empujones. A unos 30 metros, ejecutaron a tiros al Coronel Gay que se resistía a golpe de puños y patadas. En ese mismo instante, Fernández junto a los soldados efectuaron disparos sin dar en el objetivo debido a la oscuridad absoluta de la noche.

Cinco minutos después de haber copado la casa del Coronel, un camión que transportaba 60 montoneros embistió la barrera e ingresó a la guardia con la intención de apoderarse de armamento.

El “Grupo Secuestro”, descargó disparos con armas de última generación y dos de los soldados que acompañaban al Sargento Ayudante Arturo Fernández cayeron abatidos sobre él. Dos de los montoneros se acercan donde yacían los cuerpos encima de Arturo, que estaba bañado por la sangre de los soldados, y comenzaron a patearlos gritando: “Estos están todos muertos», pero no llegaron a mover el cuerpo de Fernández.

Estos mismos montoneros se agregaron al grupo que llevaba a la señora Nilda Cazaux de Gay, esposa del Coronel y a su hija Patricia. Minutos más tarde, le dan muerte a la señora de Gay delante de su hija quien casi 20 años después termina quitándose la vida en 1993.

Fusiles FAL y ametralladoras fueron distribuidos entre los soldados que dormían para repeler el copamiento, y abatieron a 30 montoneros.

Para ese entonces, Fernández que ya había sido dado por muerto, verificando que no hubiera guerrilleros en la cercanía, pudo liberarse de los cuerpos de los soldados muertos, y arrastrándose logró llegar al lugar donde se encontraba el Sargento de cuarto. Hecho esto comenzó a rastrillar hacia la casa del Jefe de Regimiento y luego a la herrería, constatando los hechos acaecidos en toda la madrugada del sábado.

Luego de las verificaciones de lo sucedido, se constató que tres soldados de la guarnición Azul convivían ideológicamente con los montoneros y fueron los que habían suministrado los datos precisos para poder efectuar el ataque. También se supo que un día antes de los hechos, los montoneros se habían apoderado de una quinta desocupada en las afueras de Azul secuestrando al cuidador y tomando el lugar como base de operaciones.

Pasado un tiempo, los camaradas de Arturo lo apodaron cariñosamente, Sargento Ayudante Arturo Ramón Fernández, “El muerto”.

Arturo fue mi abuelo, nació el 7 de febrero de 1936. Hoy tendría 86 años, pero lamentablemente falleció el 30 de octubre de 2020 por COVID-19.

En su legajo figuran las felicitaciones de sus superiores por haber puesto en riesgo su propia vida, reprimiendo a los agresores, salvaguardando el cuartel y al personal que se encontraba en el mismo, cumpliendo de ésta manera su juramento sagrado de defender nuestra Patria. 

El Suboficial Principal (R) Rafael Franco, amigo de mi abuelo y conocedor de ésta historia me ayudó a juntar testimonios de militares que estuvieron presentes en el Ataque al regimiento de Azul.