EN TODAS LAS FAMILIAS HAY HISTORIAS. ALGUNAS SON ANÉCDOTAS, OTRAS ENCIERRAN VIVENCIAS DE DESTIERROS, AUSENCIAS, ESFUERZO O DOLOR, O HECHOS IMPENSADOS. HAN VIAJADO, HECHAS NARRACIÓN, DE BOCA EN BOCA. CREEMOS QUE CADA UNA MERECE SER CONTADA, POR ESO NUESTRA SECCIÓN HISTORIA DE FAMILIAS, AHORA SE MULTIPLICA EN UNA COLUMNA SEMANAL EN LA EDICIÓN IMPRESA DEL DIARIO EL ECO DE LOS DOMINGOS. LAS PRODUCCIONES PERTENECEN A LOS ALUMNOS DE 6TO AÑO DE LA ORIENTACIÓN EN COMUNICACIÓN Y SE TRABAJAN DESDE EL ESPACIO DE TALLER DE PRODUCCIÓN EN LENGUAJES COORDINADO POR LA DOCENTE VIRGINIA HIMITIAN.

Por Felicitas Gaviña Naon
En el año 1988 un señor llamado Félix Gaviña Naon, mi abuelo, y un amigo de él, Oscar Alfredo Gálvez, que era campeón de carreras de autos y trabajaba para Ford Motor Argentina, habían parado en un hotel importante de Córdoba para una carrera de TC2000 en el autódromo de Córdoba.
Oscar Alfredo Gálvez fue uno de los pilotos de automovilismo argentino más premiados, junto a su hermano menor Juan Gálvez. Obtuvo cinco títulos de Turismo Carretera y 43 victorias. Entre ellas destacándose 7 en el Gran Premio Argentino. Además, logró 5 victorias en grandes premios de monoposto. Nació en la ciudad de Buenos Aires en el año 1913, el día 17 de agosto, y murió en el año 1989 a sus 76 años a consecuencia de un cáncer de páncreas.
Mi abuelo tenía una relación de amistad con él, ellos se conocían por la compañía Ford Motor Argentina ya que Félix era gerente de prensa y Oscar había sido contratado al mismo tiempo. Entonces viajaban juntos por todo el país para concurrir a las carreras de autos importantes.
Estaban en el hotel esperando que llegara el ascensor en el mismo piso donde se alojaba Diego Armando Maradona, sin saberlo. Cuando estaban por subir, apareció “El Diego” para también tomar el ascensor porque había un partido de fútbol a beneficio en el estadio.
El diez acababa de ganar el mundial con la Selección Nacional de Fútbol, en ese emblemático México 86, y era tal vez, la persona más famosa de Argentina. Cuando Maradona lo vio a Oscar, se le acercó y le dijo: “¡Oscar, sos mi ídolo!”.
Oscar, sin dar crédito a sus oídos, le respondió a Maradona que el ídolo era él. Se abrazaron y se despidieron para tomar el ascensor. Felix tenía una cámara pocket, que siempre llevaba a todos lados, así que aprovechó la situación y les tomó una fotografía. Era la primera foto del rollo. Algunos años después, cuando lo fue a revelar, descubrieron que alguien había cortado la punta del rollo y esa foto nunca vio la luz. Pero esta anécdota quedó siempre en nuestra familia, el día que mi abuelo conoció al 10.