El primer camino a la derecha

Por Francisco Alewaerts

En todas las familias hay historias. Algunas son simples anécdotas, otras encierran vivencias de destierros, ausencias, esfuerzo o dolor. Han viajado hechas narración de boca en boca, a través de las generaciones. En la alegría o en el dolor, creemos que todas merecen ser contadas. Así que sentados en una ronda y con los ojos cerrados, nos propusimos con los chicos de 6to año de Comunicación, recuperar un recuerdo de familia que estuviera en nuestra memoria. A partir de él realizamos entrevistas y reconstruimos la información que nos faltaba tanto con fuentes escritas, como orales. Y luego con todo eso en nuestra mochila, nos sentamos a escribir estas Historias de familia, que les presentamos en esta serie. Disfruten de las producciones de nuestros chicos en el espacio de Taller de Producción en Lenguajes, coordinado por la docente Virginia Himitian.

Francisco recupera unos manuscritos de su tío abuelo, Javier Van Host,  en los que su esposa Luz Alewaerts cuenta cómo escaparon de la Bélgica invadida por Alemania en los albores de la Segunda Guerra Mundial. A partir de ahí reconstruye este relato.

Fue en mayo de 1940 cuando nos tuvimos que ir. El padre de mi mamá, el abuelo Schurman, nos dijo que debíamos irnos a Francia porque la situación en Bélgica iba a empeorar. Los alemanes habían invadido Luxemburgo y nuestro país era su próximo objetivo. Yo estaba con 5 de mis hermanos, mi mamá y mis abuelos; mi padre no estaba debido a que fue reclutado para estar en las tropas belgas ya que tenía un título de sub oficial y mi hermana más grande había partido hacia Argentina con su esposo.

Ni bien mi abuelo nos expresa la idea de irnos tuvimos que prepararnos, todo fue muy rápido porque no había tiempo que perder. Una vez ya listos, subimos al coche que era muy grande pero no cabíamos todos ya que además vinieron con nosotros unos primos de la familia que tenían alrededor de 15 años, los cuales tuvieron que viajar en el estribo del vehículo. El abuelo Schurman en ese tiempo era un general de las fuerzas que dependían del sumo pontífice y fue el propio Papa Pío XII quien nos dio un dato salvador. Le comunicó a mi abuelo que yendo por la ruta principal, en cierto momento debíamos tomar “el primer camino a la derecha” porque las rutas claramente estaban repletas. ¿Por qué digo dato salvador? Una vez que nosotros tomamos el camino como nos indicó, ocurrió una tragedia. Minutos después de andar por el sendero señalado hubo una alerta y ahí fue cuando ocurrió lo peor, los alemanes volaron con sus aviones por encima y bombardearon y ametrallaron esa ruta principal. Fue una verdadera matanza, cientos de personas que buscaban escapar fueron asesinadas por estas tropas alemanas; unos pocos se salvaron.

Nosotros atónitos por lo sucedido tuvimos que seguir viaje para resguardarnos por la situación de ese momento. Llegando cerca de Francia las rutas estaban colmadas de gente que tenía miedo de las tropas alemanas. Decidimos abandonar el coche y a la par de éste, se detuvo otro vehículo con 7 sacerdotes jesuitas que, viendo la cara del abuelo, nos ofrecieron ayuda debido a que tenían influencia y colaboraron con nuestra familia para por fin escapar.