Para toda la vida

En todas las familias hay historias. Algunas son simples anécdotas, otras encierran vivencias de destierros, ausencias, esfuerzo o dolor. Han viajado hechas narración de boca en boca, a través de las generaciones. En la alegría o en el dolor, creemos que todas merecen ser contadas. Así que sentados en una ronda y con los ojos cerrados, nos propusimos con los chicos de 6to año de Comunicación, recuperar un recuerdo de familia que estuviera en nuestra memoria. A partir de él realizamos entrevistas y reconstruimos la información que nos faltaba tanto con fuentes escritas, como orales. Y luego con todo eso en nuestra mochila, nos sentamos a escribir estas Historias de familia, que les presentamos en esta serie. Deseamos que disfruten de las producciones de nuestros chicos en el espacio de Taller de Producción en Lenguajes, coordinado por la docente Virginia Himitian.

Jazmín Echeverría nos cuenta la historia de Alicia, su abuela, y de una amistad entrañable

“Pasajeros con destino a Madrid abordar por la puerta de embarque número 3”.

Al escuchar eso Alicia juntó sus cosas y apuro a su mejor amiga Nely para poder dirigirse hacia el avión. Estaba emocionada, era el primer viaje que hacía tan lejos de su casa y de su familia. También, era la primera vez que viajaba con su amiga, se había dado la oportunidad de visitar a Liliana, la hija de ésta la cual vive en un pueblo cerca de la capital española y ninguna de las dos dudo a la hora de decir que sí. Como todo viaje, tuvo algunas complicaciones a la hora de organizarlo, pero con la ayuda de sus familiares pudieron resolverlo y lograron lo que ellas tanto querían, hacer un viaje y poder festejar todos sus años de amistad. ¿Quién diría que esas dos nenas que se odiaron al conocerse se harían mejores amigas y mantendrían esta amistad por 60 años? Nadie, ni ellas. 

Las amigas posando en el aeropuerto

Todavía se acuerda de cuando se conocieron. Fue al terminar su escuela primaria, ella empezó a trabajar en la mercería de su prima mientras estudiaba para ser modista de noche. Al llegar allí se encontró con Nely, con quien al principio no se cayeron para nada bien e incluso se les hacía difícil soportarse. Con el tiempo, al conocerse mejor se volvieron amigas, y más que eso, se volvieron inseparables. Empezaron a compartir todo; vacaciones, cumpleaños, amigos. Conocieron todo de cada una, sus virtudes, defectos, sus peores y mejores momentos y facetas. Se conocieron solteras, de novias, casadas, de madres, tías, abuelas, viudas; siempre juntas, a pesar de todas las adversidades. Se acompañaron en todo y aún ahora lo siguen haciendo, crecieron juntas y no solo físicamente, sino también como personas, su amistad se volvió fuerte y profunda, y superó todo. Cuantas veces se acuerdan de los momentos vividos y se echan a reír; tantas anécdotas contadas y recontadas que nunca pierden su toque. Como cuando se escapaban de la escuela los jueves para ir a las tertulias de la confitería Rex, o cuando iban a bailar los sábados y como olvidar la ronda de té en la casa de Nely los domingos. Cuando se pelearon porque una se había olvidado el mate aquel día de picnic que llevo horas de preparación; y las mil vueltas que hacían para ir a sus casas, donde una acompañaba a una y después volvían a acompañar a la otra, entre vueltas y vueltas con miles de charlas de por medio. Cada sorpresa, cada regalo y aquellos tés que tomaban de la bombilla con los hermanos de Nelly atrás en su patio. Esas son algunas de las mil anécdotas más que cruzaban la cabeza Alicia, y que sabe que las llevará en su corazón por siempre.

Foto del casamiento de Alicia

Admite que su juventud no habría sido igual de hermosa sin su querida amiga al lado ya que más que amigas, esa chiquita al principio insoportable se volvió su hermana y su vínculo es tan estrecho que sería imposible de romper. Al fin y al cabo, hay amistades que perduran más que cualquier relación y la suya con Nely, sabía que sería eterna. Un amigo lo es todo en esta vida, pensaba Alicia, de no ser por ella, yo no sería quien soy hoy, y ella no sería quien es. Que maravillosa esta suerte de coincidir con alguien que no solo te acompañe, sino que también saque lo mejor de vos. Mi amiga, mi hermana, parte de mi familia, gracias por estar y gracias por quedarte a pesar de las tormentas, que la vida nos encuentre siempre así, juntas y felices, tomando té y riéndonos a carcajadas.

Divagando en sus pensamientos, no se dio cuenta que Nely agarraba su brazo, avisándole que era su turno de mostrar el pasaje y abordar. Alicia volvió en sí y con una sonrisa abrazó a Nely, a quién notaba nerviosa y un poco triste de no poder compartirlo también con su difunto marido. Esta respondió el abrazo y juntas abordaron, ansiosas y expectantes de lo que aquel viaje les esperaba.