Por Felix Quintiens
Hoy Bety, la encargada del kiosco de la escuela sorprendió a los chicos del sexto año con un desayuno maravilloso. A las 10:30 horas nos dijeron de bajar al bufete y ahí encontramos dos mesas llenas de galletitas y sándwiches. Nos sentamos todos juntos y disfrutamos de esta sorpresa. Que lindo ambiente para compartir los últimos días del secundario.

¿De dónde surgió esta idea?, le preguntamos a Bety: “Nosotros teníamos un local muy chiquito durante 7 años. El año pasado alquilamos este espacio, y hay una parte que está reservada para los profesores, y entonces los chicos siempre querían pasar a sentarse en las barras. Así que a mí se me ocurrió que sería una linda manera de agradecerles y de manifestar afecto por haber compartido tantos años juntos, ya que no van a estar mas en el colegio, se van la vida”.
Le preguntamos si se trataba de una tradición, y ella respondió: «Sí porque ustedes son muy cercanos acá en el kiosco. Nos conocemos en otro aspecto. Y saben que en el kiosco se relajan, tienen su límites, por supuesto pero cuando pueden charlan».
¡Muchas gracias Bety por esta despedida tan afectuosa!