Opinión
Por Fausto Serra
Los estados y la riqueza son bienes de la Fortuna, deidad inconstante que hace girar su rueda, haciendo que suban los que están abajo y bajen los que están arriba. La Fortuna no puede ser una misma (constante) en una misma cosa.
Jorque Manrique, Coplas a la muerte de su padre
Dentro del área de Producción en Lenguajes surgió la idea de generar un contenido artístico, gracias a una propuesta de la alumna Abril Ramos, el trabajo, que requirió el compromiso de todo 6° año de comunicación, terminó en la forma de “la vida en rosa”, un corto cinematográfico musicalizado con la canción del mismo nombre, que relata la historia de una chica que vive el mismo día dos veces. El primero resulta ser un día pésimo, pisa un charco al levantarse de la cama, se queda sin dentífrico, se le quema el desayuno, pierde el colectivo y encima tropieza y se le caen unas hojas de su trabajo. El día ya es un desastre y hubiera seguido de esta forma de no ser por un chico que justo pasaba por la vereda y le ayuda a recoger sus papeles, ambos personajes terminan enamorándose concluyendo felizmente la jornada. En la segunda versión de la fecha, la protagonista de esta historia, parece levantarse con el pie derecho, todo sale bien, no tiene prisa de llegar a su trabajo, incluso encuentra cien pesos tirados en la calle, esta mañana idílica le costó, quizás, al amor de su vida.
La suerte, el destino, la fortuna y el azar son sinónimos que comparten un ingrediente particular: la probabilidad, este término matemático se emplea para intentar calcular o medir la posibilidad de un suceso futuro. El universo se ve regido por ella. No hay evento, por el simple hecho de existir en el tiempo, que no se vea fuertemente ligado a la probabilidad, y el amor, resulta uno de ellos. La probabilidad no conoce de bien y de mal, es por esta razón que siempre nos veremos enfrentados a problemas en nuestras vidas, que siempre al prender la televisión encontraremos alguna mala noticia ya sea puramente humana, como puede es el caso de un robo o asesinato, o puede ser culpa de cualquier otro factor, como terremotos o erupciones volcánicas por poner un ejemplo.
La chica no sabía aquella mañana que se encontraría con el amor de su vida, tampoco sabía que encontraría cien pesos, se trata de una misma realidad dividida, nosotros mismos somos la protagonista todas las mañanas, el futuro, siempre resulta ser un misterio para todos e incluso para aquellos que viven vidas monótonas y repetitivas. Cualquier día nos puede sorprender tanto para bien como para mal.
Por más que sigamos el camino que nos parece correcto siempre nos daremos la cara contra una pared, el amor resulta ser un objetivo inalcanzable para muchos, los esfuerzos que la gente hace por conseguir pareja o incluso amistades, que también son una gran fuente de amor, son enormes, vivimos buscando la felicidad y la felicidad no es algo que uno obtenga por mérito, el azar, los dados, juegan un rol importante. La vida parece tratarse de un juego, a veces nos toca perder, o ganar, dar grandes sacrificios para recibir algo pequeño o simplemente esperar a que la rueda de la fortuna conspire en nuestra contra y recibamos mucho sin dar nada a cambio. A veces acarreamos una suerte que no nos merecemos, trabajamos todo el día y la recompensa, no aparece, como si fuera una danza del destino guiada por una canción lenta… como la vida en rosa.

