Armando el rompecabezas familiar

Conocer nuestra historia nos permite saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, nos enriquece, nos recuerda y construye como familia y personas. Es por eso que en 3er año A y B del nivel secundario, en las clases de Prácticas del Lenguaje acompañados por el profesor Pablo Castro, los alumnos investigaron, mediante entrevistas, su historia.
Damos así, inicio a compartir con la comunidad de padres, alumnos, docentes y equipo directivo la llegada de las familias de quienes integran el colegio.
Bienvenidos, y ojalá disfruten como nosotros, estas lecturas…
 Compartimos en esta oportunidad la entrevista realizada por Aldana Duz a su abuela Lucía Ramona Ploza.
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Debido a que ella vive en Buenos Aires y yo en Tandil, la entrevista tuvo que realizarse por llamada de teléfono, Se produjo un ambiente cómodo, donde ella pudo expresarse y explayarse libremente.

Hablando un poco de vos y de tu historia Nona, ¿dónde naciste?

Yo nací en Diamante, en la casa de mamá, no fue en un hospital. Y el abuelo Menche, que es tu bisabuelo, es italiano, parte árabe y parte italiano. Cuando vino de allá, de Italia, vino como polizonte, que es una persona que escapa, el escapó de Italia, y para que lo trajeran escondido, tuvo que darles un baúl que traía el abuelo, a los del barco, lleno de plata y oro.

El apellido nuestro no es “Ploza”, es “Pluza”, cuando llegó lo cambiaron ahí en el Registro Civil, acá en Buenos Aires.

Ahora vos vivís en Buenos Aires, pero ¿hasta qué edad viviste en Diamante?

Hasta los 12 años; 12 o 13 años.

Y ¿por qué te viniste a Buenos Aires?

Nos trajo el tío Feliciano con permiso de papá. Vinimos porque ahí donde vivíamos, en el campo, atrás del alambrado, había una familia que se enfermó de tuberculosis; entonces mamá tenía miedo de que nos hubiéramos contagiado porque nosotros jugábamos ahí, alambre de por medio. Entonces nos mandó a la casa de un hermano mío, Américo, que estaba con la señora acá en Buenos Aires y nos llevaron al hospital a hacernos ver y que nos pusieran inyecciones. Nos dieron 60 inyecciones de hígado de bacalao, para que no nos enfermáramos, y después nos mandó otra vez para Diamante, cuando el tío Feliciano se fue a estudiar de cura, y ya después nos volvimos con Alicia, la más grande de las hermanas, a Buenos Aires, que ella era la más grande de las hermanas, y Américo nos esperaba allá.

Y vos cuando eras chica, ¿pudiste cumplir algún sueño?

¡Sí! Por suerte sí.

¿Cuál?

Yo quería que mamá estuviera bien y no le faltara nada, entonces le decía: “Cuando yo sea grande y pueda ir a trabajar, yo voy a trabajar y a vos no te va a faltar nada.” Y así fue, se me cumplió.

En esta foto de 1934 aparecen la abuela Lucía, la tía abuela Neli, el tío abuelo Américo y el bisabuelo de Aldana, también llamado Américo.

Y ahora, ¿tenés algún sueño?

Sí, hace un tiempo tuve un sueño en el campo de tu tía. Va no era un sueño, era verídico, porque yo lo vi, vi a tu primo Diego vestido de San Expedito, con una armadura de hierro, y al lado mío estaba la Virgen María. A mí me pasan esas cosas.

Pero de lo que te hablo yo, es de si ahora tenés algún objetivo, sueño, algo que desees, que todavía no cumpliste.

Mi sueño ahora es que ustedes estén bien, vivan bien, tengan su casa, sus cosas. Algo que si tengo pendiente es visitar a la tía Zulema, la tía Nelly, volver a Diamante una vez y visitar a papá y a mamá en el cementerio, llevarles flores. Otra cosa no tengo, yo ya hice mi vida, ya tengo 80 años. Pero todo lo que yo deseaba se me cumplía y se me cumplió siempre. Me salió todo lo que yo quería, no sé si eso quiere decir algo o qué… Algo raro, todos mis sueños se cumplieron y agradezco a Dios eso.

Y de la historia de la familia del abuelo, el papá de mamá, ¿sabés algo?

Sí, la abuela Rada me contó mucho, también tu abuelo. El abuelo era de descendencia árabe, su mamá, la abuela Rada de descendencia árabe. Ellos son árabes del Líbano, pero tu abuelo nació en Argentina, es hijo de Rada Abichain y Salvador El Halli Obeid, ellos sí nacieron en el Líbano.

Un señor llamado ”El Halli Obeid”, que es un apellido de mucho dinero en el pasado, tenía un caballo blanco e iba por los barrios mas pobres de allá y tiraba monedas de oro a la gente que no tenía. Iba en su caballo y tenía la montura de oro, iba con turbantes con diamantes en la cabeza, se decía que era un patriota. Y quedó ese apellido, el de tu abuelo. El abuelo Salvador, el padre vino con esos turbantes, viste. Y es más, tuvo que guardar la piedra que llevaba en la cabeza, en el Banco Nación de Diamante, porque si no se la robaban. Era muy cara.

Y, ¿sabes por qué se vinieron a Argentina?

No, no. No sé muy bien cómo es esa historia; por una mejor vida supongo. No, no sé mamita.

Y cambiando de tema. Vos visitaste lugares fuera de Argentina, me contaste.

Sí, Brasil, Las Cataratas.

Pero ahora ¿qué lugar del mundo te gustaría conocer?

Volver a Brasil me gustaría. Mirá que hay lugares, pero Brasil me impactó, por ahí porque fue el primer lugar al que viaje, no sé. O China también, las cosas que contó Diego de esos lugares, o la isla esa que fue es también de China.

Y hace un ratito vos me contabas que viste a la Virgen, ¿vos creés en todo eso?

¡Sí! Porque la vi, me faltó tocarla no más. Si, creo mucho en todo eso.

¿Qué otras situaciones así viviste?

Esta y la de Dieguito, que estaba vestido con armadura de caballero de antes, viste, y después me hacía con la mano y desaparecía, y después me asuste y me tapé hasta la cabeza.

¿Te dan miedo estas situaciones?

No, pero esa noche tuve un poco porque se me desapareció. Pero después, en Diamante, cosas de estas millones, pasaban seguido, esas son otras historias, pero no me daban miedo.

Y la última pregunta, ¿cuál fue la mejor etapa, o el mejor momento, o lo que más te gustó de tu vida?

Ayudar a mi mamá, que no le haya faltado nada, que no le haya faltado nada porque estaba yo. Haber podido cumplir ese sueño que yo te dije. Me voy con la conciencia tranquila.

Bueno Nona, gracias por tomarte este tiempo.

¡De nada mamita! Cuídense ustedes.