Adicción a la tecnología

Por Pedro Fernández, Bianca Tellechea, Facundo Vallejo

Los alumnos de 4to año turno tarde, realizaron un proyecto sobre adicciones y acciones de salud dentro del espacio de Salud y Adolescencia, coordinado por la profesora Romina Larricq.

Uno de los equipos de trabajo, conformado por Pedro Fernández, Bianca Tellechea y Facundo Vallejo, se planteó como objetivo que el informe y la infografía que produjeron fueran publicados en nuestro periódico escolar, Ayres de info. Así que tomaron contacto con nosotros y hoy con alegría, compartimos este trabajo realizado con responsabilidad por parte de los chicos.

Les dejamos entonces aquí este valioso informe sobre adicción a la tecnología.

El concepto de adicción se utiliza principalmente para referirse al campo de las sustancias tóxicas que generan tolerancia, dependencia y abstinencia en quien las consume, es decir, la necesidad de incrementar la cantidad de sustancia para obtener los mismos efectos. Si no consumen estas sustancias con frecuencia aparecen sensaciones de malestar físico y/o emocional que nos impulsan a consumirla de forma inmediata.

Pero hay un problema, cuando pensamos en adicciones solemos solo relacionarlo con este tipo de sustancias tóxicas y no siempre se refieren a ellas. En el presente informe se dará a conocer sobre las adicciones a la tecnología, que es un claro ejemplo de dependencia que nos afecta.

Un factor importante en las adicciones al uso de las tecnologías es que están socialmente aceptadas, a diferencia de las adicciones a sustancias. Lo que muchas veces desconocemos es que las dos pueden causar numerosos problemas y no hay que dejarlos pasar.

Los principales factores de riesgo son la vulnerabilidad psicológica o determinadas características de personalidad, el estrés ambiental (fracaso escolar o laboral, frustraciones afectivas o competitividad excesiva), aislamiento social, familias con baja cohesión y la presión del grupo.

Infografía producida por los alumnos de 4to año

También hay que entender que nadie está exento de esta problemática. Hoy en día las redes sociales, el Internet y las tecnologías en general, forman parte de las vidas de todos: adultos, adolescentes y niños. Precisamente los adolescentes son los que corren más riesgo de caer en esta adicción; son más vulnerables y son los que usan más las tecnologías. Se conocen casos de adolescentes que pueden llegar a estar diez horas jugando en Internet, arrastrados por la adicción que puede producir alteraciones en los ritmos de sueño y la alimentación.

Identidad digital

El concepto de “identidad digital” es clave para comprender la adicción a las redes sociales de los adolescentes, sería algo así como nuestra “marca personal” en Internet. Esta “identidad digital” puede no corresponder con la identidad real, dando lugar a la comunicación alterada de identidad, un comportamiento que puede favorecer un patrón de uso adictivo.

Como siempre en estas problemáticas, tendemos a pensar que son hechos lejanos a nosotros, que difícilmente le puede pasar a amigos, familiares y hasta a nosotros mismos. Acciones que empiezan a tomarse como cotidianas y normales terminan siendo, en el fondo, cuestiones que no son fructíferas. Cuando se corta el WI-Fi y nos enojamos como si fuera un gran problema, cuando en realidad no debería ser tan importante. Empezamos a ponerle mucho más peso e importancia insalubre a cuestiones que no deberían.

Por otro lado, muchas personas les genera un malestar psicológico pensar que se están perdiendo eventos irrepetibles en sus vidas, o que están dejando escapar oportunidades excepcionales que otras personas sí están presenciando y de las que somos testigos a través de las redes sociales e Internet. Tiene como base el miedo a sentirse excluido, que es un temor muy humano, pero que se ve incrementado por esa conexión ininterrumpida a las redes sociales y la adicción a la tecnología.

Relacionado con esto, podemos preguntarnos: ¿Dónde se originan las adicciones a las tecnologías?

Se dice que ciertas características en el uso de Internet lo hacen particularmente adictivo: las reacciones sean inmediatas hacen que las personas se sientan menos solas y, por ende, consuman su contenido con más ganas. El atractivo visual y auditivo también es importante, los sentidos se implican y se estimulan positivamente. Otro punto fuerte para fomentar el uso de las redes es que todos tienen opinión y voz en foros en los que participa otra gente, incluso si eres tímido, inseguro y temeroso, ya que puedes guardar tu intimidad detrás del anonimato. Y, siendo sinceros, las redes sociales buscan que estemos más tiempo pegados a las pantallas porque cuanto más tiempo estemos utilizándolas hay más chances de que consumamos con dinero.

Por estas cuestiones las adicciones a las tecnologías se vieron en aumento durante la pandemia. Ahora bien, ¿cómo se puede evitar esto? Los factores de protección están estrechamente relacionados con tener buenas habilidades de afrontamiento (resolver problemas, buscar soluciones en vez de distraerse con el celular), el entorno social sano y el apoyo familiar.

En conclusión, debemos prestarle especial atención a este tipo de problemas, no conocemos totalmente la gravedad de la situación y las consecuencias pueden ser extremadamente profundas. Si queremos generar un cambio debemos empezar por nosotros y por nuestro entorno, debemos informarnos sobre el tema y tomar acción.